jueves, 21 de diciembre de 2006

Campaña contra el proyecto de construcción de un embalse en Caliao

Noviembre-2004. Campaña promovida por Ecologista en Acción. Nota suscrita por el movimiento ecologista asturiano y diversos colectivos socio-políticos.

NUEVA CULTURA DEL AGUA PARA CALEAO

El Parque Natural de Redes, uno de los espacios protegidos de primer orden de esta Comunidad Autónoma, declarado Zona de Especial Protección para las Aves (ZEPA), Lugar de Interés Comunitario (LIC), considerado como Reserva de la Biosfera por la UNESCO y propuesto como Parque Nacional por el Comité de Expertos del Ministerio de Medio Ambiente, está siendo el centro de atención en estos últimos días de muchas miradas a causa de un antiguo proyecto retomado por el actual gobierno regional y que tiene por objetivo la construcción de un pantano en el valle de Caleao. Dicho proyecto ha sido rechazado por sus altos costes ambientales en anteriores ocasiones, entre ellas, por el irracional Plan Hidrológico Nacional del gobierno del Partido Popular. PHN que tanto ha criticado el Partido Socialista (como no podía ser de otra forma) muchas veces, las más, como arma política. Y decimos como arma política, ya que no ha existido un interés real en cambiar la Cultura del Agua de este Estado, tan tendente a las faraónicas y en muchas ocasiones innecesarias infraestructuras.

Un claro ejemplo lo tenemos en las declaraciones realizadas por la Viceconsejera de Medio Ambiente, Belén Fernández, quien exigía hace unos días en prensa la construcción del pantano de Caleao, como algo irrenunciable e imprescindible para el abastecimiento del centro de Asturias. Resultan sorprendentes estas declaraciones en boca de un cargo que se supone es uno de los máximos responsables de la conservación del patrimonio natural de todos los asturianos y deja en evidencia la importancia real que el ejecutivo regional otorga al medio ambiente, una demostración palpable de que a la hora de la verdad todo se queda en buenas palabras y frases tan repetidas como vacías de contenido y compromiso.

Las afirmaciones de Belén Fernández ignoran el impacto socioeconómico que se producirá por la pérdida directa o indirecta de explotaciones agrícolas y ganaderas, anegadas por las aguas que el desarrollo moderno y urbanita desperdicia a espuertas. A todo esto hay que sumar la inminente pérdida de la identidad cultural y paisajística, valores estos que han sido decisivos para que sobre este espacio hayan recaído algunas de las más importantes figuras de protección a nivel internacional.

Todos estos impactos, inexistentes para la Viceconsejera, son acompañados de los impactos medioambientales tal y como lo demuestra la abundante bibliografía científica existente y que se traducirán en una mayor variabilidad de los niveles hídricos que impiden el desarrollo de vegetación de ribera, la agudización de los efectos de las inundaciones (peligrosas avenidas), la modificación del microclima local, la alteración de las características físico-químicas del agua a las que están adaptados los organismos tanto del ecosistema fluvial como del entorno ribereño y, por supuesto, las especies migratorias, como la trucha, se verán fuertemente perjudicadas. En definitiva, se destruye la estructura y funcionalidad del ecosistema de la zona, ecosistema que es intensamente alterado tanto en la componente socioeconómica como en la bio- y geosistémica.

Desde el Gobierno Central se ha querido vender la idea de que se apuesta por la Nueva Cultura del Agua, realizando una gestión de la demanda y no de la oferta, incrementando las políticas de ahorro, las campañas de sensibilización, reformando las instalaciones obsoletas,… sin embargo, la realidad asturiana muestra que las verdaderas intenciones son muy distintas, ya que pretenden vender, con frecuentes intervenciones en prensa, que existe una necesidad de abastecimiento, fomentando el miedo en la población, haciendo creer que existe una acuciante necesidad de agua para el consumo urbano -siendo este el más reducido (2% del total a nivel nacional)-. Los argumentos referentes al abastecimiento urbano del centro de Asturias suenan a demagogia en una región que está viviendo un grave proceso de emigración como consecuencia de anteriores políticas de pan para hoy y hambre para mañana.

En consecuencia, desde aquí manifestamos nuestra rotunda oposición al proyecto de pantano para Caleao. Apostamos por una verdadera Nueva Cultura del Agua, por la gestión de la demanda, abandonando las, obsoletas y típicas de otras épocas, políticas de grandes infraestructuras de, tantas veces demostrada, escasa utilidad. Apostamos por las políticas de ahorro, por dar un precio real al valor de los bienes y servicios que el ecosistema nos proporciona, y proteger a este, sus componentes y los procesos que lo integran.

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